El error está en el lenguaje

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El error está en el lenguaje

 

La máxima expresión de la incoherencia se nos muestra en el lenguaje: la palabra.

Esta no falla nunca. Solo hay que estar un poco atentos a lo que decimos, a lo que oímos y sobre todo, hay que estar atentos a todo aquello con lo que nos sentimos afines: normalmente es en la afinidad donde reside la trampa en la que hemos caído.

Si nuestra realidad la crean las creencias, allí donde te encuentras o eso en lo que piensas es la mayor pista para llegar a tus creencias más potentes, las que te han llevado a la trampa.(Nota aclaratoria: desde la Percepción de Cambio de Realidad las creencias son colectivas y la conciencia colectiva, alma o mente subconsciente es la que crea la realidad pues es una creencia o concepto en sí).
¿Por qué hablo de trampa?
Ahora lo explicaré.
La incoherencia, eso que es hablar, pensar y actuar de manera insensata, de puro absurdo, no es sino una trampa que no te deja conseguir las posibles metas que te hayas impuesto y, ni siquiera, te deja realizar ese deseo que llevas en las entrañas desde tu infancia, merecedor de ti y esperando por ti, cuanto menos te dejará adquirir mayor porcentaje de conciencia (PERCEPCIÓN).
Últimamente se oye y se lee por todos los lados afirmar a gente experta y reconocida por muchos que nuestras creencias crean la realidad.
A modo de ejemplo, pues cualquier cosa vale ya que la incoherencia afecta a todo, comprobamos luego que estas mismas personas expertas y reconocidas por muchos exponen que la “mala alimentación” es la causa de la enfermedad (asunto de interés general y muy de moda en estos tiempos).
Aquellos individuos afines que siguen a estas personas expertas y de reconocimiento casi mundial, han “creído” tanto una cosa como en la otra. Han creído en:
  • Una, que las creencias crean nuestra realidad.
  • Otra, que “la mala” alimentación es la causa de la enfermedad.
¿Dónde reside la incoherencia?
Primero en nuestra mente (grandiosa mente, pero este no es el tema de este artículo) y luego en el lenguaje.
Lo correcto y coherente por parte de los expertos habría sido decir:
Creemos que la mala alimentación es la causa de la enfermedad.
¿No?
¿Por qué se atreven a afirmar algo cuando unos minutos antes estaban “reconociendo” que las creencias crean la realidad?
¿Es que esa premisa solo vale para algunos casos y no para otros?
Lo coherente, para que nuestra vida sea un uno, una línea recta de paz y armonía y para adquirir mayores porcentajes de conciencia, debería ser el pensar y anunciar lo siguiente:
Creemos en que la “mala” alimentación es la causa de la enfermedad.
Y yo añado ahora, para ayudar a ser más coherentes:
Y, como creemos en que la mala alimentación es la causa de la enfermedad, resulta que lo que consideramos como malo a la hora de comer, es lo que causa la enfermedad.
Porque también habría que determinar también lo que es malo para los expertos. ¿O es que dentro del mundo de la ciencia (nutrición, estudiosos del tema) no hay creencias?
La ciencia es otra creencia.
Y el concepto “malo” es también otra creencia.
Recordemos cuando el aceite de oliva era malo para la salud. Ahora se recomienda por doquier para prevenir y salvarnos del mal.
Mañana, ¿qué creeremos sobre el aceite de oliva?

El error está en la palabra. La palabra nos delata siempre. Y la palabra no es sino la cara de nuestra mente, de nuestra incoherencia que no es sino inconsciencia.De cualquier manera, lector, habrás llegado a la conclusión en que si, el que ha dicho que las creencias generan la realidad y lo ha dicho desde una COMPRENSIÓN por encima de esta realidad, jamás podrá enunciar que haya una CAUSA física/emocional/psicológica/medioambiental, etc, para una enfermedad.

Lo enuncia porque no ha entendido lo que un rato antes había afirmado. Esa es la incoherencia de nuestra historia, la de todos. Y lo más grave es que la incoherencia es la que se extiende por la mente humana, lo que es más popular, lo que no nos hace cuestionar nada, como si de una gran verdad se tratase.

Adquirir un mayor porcentaje de conciencia no se consigue meditando, ni asistiendo a talleres de creatividad ni leyendo libros espirituales, ni compartiendo frases de personajes célebres con retrato incluido, ni haciendo ayunos, ni con terapias de grupo, ni fluyendo, etc.
Se adquiere antes un mayor porcentaje de conciencia siendo coherente (para ello hay que desaprender todo lo aprendido) que haciendo todo lo que he expuesto en el párrafo anterior sin reflexionar.
Gracias y disfruta siempre.
Ruth Morales
2017-12-08T20:17:18+00:00