El “instante presente” no duele

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El “instante presente” no duele

El "instante presente" no duele

Leemos por todos los lados que la mente no para de recibir mensajes y pensamientos que no queremos y que nos sumergen en un mar de inquietudes, malestares y preocupaciones. Vivimos con respecto al pasado, lo vivido y con respecto al futuro, lo que nos queda por vivir pero no en el presente. ¿Cuántas veces habremos leído esto?

El caso es que en nuestra realidad hay que proyectarse en el futuro para traerlo aquí y poder dar sentido a nuestro momento presente.

Pero lo que no queremos es ni sufrir ni pasarlo mal con tanto pensamiento agorero o con preocupaciones que vienen de la mano de la incertidumbre.
Pero sobre todo, no queremos pasarlo mal ahora, que es cuando estamos sintiendo el malestar.

Pillar el instante presente, ese nanosegundo en el que entra la vida entera, en el que no hay problemas porque sencillamente ahí no existen pues es un punto que contiene solo conciencia exenta de juicio, es pillar un TODO lleno de paz que nos da la oportunidad de entender lo que estemos a punto de entender.

Yo, antes de leer el libro de Eckhart Tolle, “El poder del ahora” y de haber oído hablar del momento presente, ya experimenté lo que era, de manera repentina y como respuesta a sucesos “externos”.

Lo que ignoraba en ese momento era que yo podía estar allí sin que “tuviese que ocurrir nada” que me llevase a ese instante tan maravilloso. En ese momento pensé que había sido elegida y mimada por la vida por haber tenido el honor de haber estado en ese estado y lo guardé como un secreto, ya que no sabía ni cómo ni a quién transmitirlo .

Poco tiempo después de ese mi primer instante presente, cayó en mis manos dicho libro de E. Tolle y fue entonces cuando me di cuenta de que yo “sabia” lo que era eso, además de “entender” lo que era.

Me propuse volver a experimentarlo. No había un segundo en mi vida (excepto cuando me olvidaba de practicarlo) en el que no estuviera intentando “pillar” ese instante presente en el que nada duele.

¿Cómo lo hacía?

Me inspiraba en frases extraídas de ese mismo libro “El poder del ahora”.  Mientras conducía, mientras caminaba, mientras hacía cualquier cosa que no demandara de mi atención plena (porque la atención plena es parte indivisible de ese instante presente también) me repetía para mí misma las siguientes palabras, llenas de sentido para mí.

Ahora mismo no tengo ningún problema.
Ahora mismo todo está bien.

Como no tiré la toalla, resultó que lo pillé, por mí misma. Fue en medio de una autopista, con mucho tráfico, mientras conducía, cuando lo viví.
Es tan rápido que no se puede medir, pero en esa rapidez sentí TODA LA VIDA, TODO y al mismo tiempo, sentí la NADA.

¿Cómo se puede explicar esto?
No lo sé.

Solo sé que el deseo de experimentarlo sin dejar lugar a dudas y la emoción (la que estés sintiendo, desde la preocupación o la ira hasta la arrogancia) dirigida hacia SER ese momento presente, fue lo que hizo que yo lo fuera. Al menos, esta fue mi experiencia, por donde entré en esa brecha del no-tiempo.

Una vez que se ha sido ese punto de instante presente, puedes volver a él.
Aunque no lo hayas sido nunca, ese punto está aquí siempre.

Ser el instante presente no duele y es como si la película (la realidad aparente) se rompiera justo antes de la siguiente escena y quedara un hueco que te absorbe, aunque dure solo un instante.

En ese hueco no duele nada.

Gracias y disfruta.

Ruth Morales

2017-12-08T20:15:19+00:00