¿Responsable o culpable?

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¿Responsable o culpable?

 

En mi anterior entrada en este blog titulada
“La realidad: una cadena de montaje.” , una persona publicó un comentario, el cual da lugar a que le conteste mediante otra entrada.
Este fue su comentario:

“Hace tiempo atrás, pensaba que era responsable de mi vida y me preguntaba que si yo atraigo a mi vida enfermedades, problemas, etc., lo entendía pero los niños que sufren maltrato o los animales. ¿Qué sucede? 
Yo no creo que ellos atraigan el maltrato.
Y ahora entiendo que somos co-creadores y que, como todos somos uno, nuestros actos y conciencia afectan a los demás. ¿Es así?”

Le contesté que estas eran las dudas y confusión inherentes a una persona comprometida. He de decir que para mí una persona comprometida es aquella persona que quiere entender por encima de los conceptos terrenales del bien y el mal puesto que en esta realidad no puede encontrar una respuesta a sus dudas.

Las respuestas que obtendrá se basarán en el concepto del bien y el mal. Es de sentido común.

Entonces, mi intención es hacerle ver que desde el momento en el que dice que entiende que un adulto (ella misma, por ejemplo o cualquiera de nosotros) atraiga problemas y enfermedades en su vida pero que no lo entiende ni en niños ni en animales, es porque su percepción de la realidad se basa en su creencia en la culpa:

“Los adultos hemos hecho y hemos pensado algo malo, por eso atraemos cosas malas.”
(Esta creencia implícita en esta frase es la que hay que poner sobre la mesa de operaciones)

Esa misma creencia en la culpa (una de las creencias más dañinas y ocultas) es la que da lugar a estos hechos.

Desde el momento en el que tengamos la revelación o clic, como yo lo llamo, de que no hay culpa alguna que tengamos que pagar, aliviamos nuestra vida y nuestra carga y algunos niños y animales dejarán de ser maltratados.
Por supuesto que seguirá habiendo niños y animales maltratados, siempre en la medida en la que nuestra conciencia global CREA en la justicia divina, en la culpa, en el bien y en el mal.

“Como he pensado esto o como he hecho esta cosa mal en el pasado, yo merezco pagarlo. Pero, ¿por qué los niños?”

La vida no es aleatoria y tanto los niños como los animales han atraído el maltrato (siempre haciendo uso de lo que todos consideramos maltrato, al menos, tal cual lo considera la mayoría de nosotros).

No hay un momento en el que eres puro y luego dejas de serlo, como cree mucha gente.
¿Dónde está ese momento? ¿En la adolescencia? ¿Está en el momento en el que “haces algo malo”?

Cuando nos encarnamos en una vida física, ELEGIMOS el escenario. Por lo tanto, entender esto es vital para LIBERAR AL OTRO, a ese otro al que nosotros vemos sufrir.

Entender esto es lo mejor que podemos hacer por nosotros mismos y por el otro, repito.

Esto no nos exime de responsabilidad  ya que, como bien dice la autora de la pregunta, somos co-creadores de este tinglado llamado realidad.

Y yo sigo diciendo que nos ocupemos de nosotros mismos, de nuestra área de acción, de cómo vemos el mundo, de ver con una percepción mayor nuestra realidad y no la del mundo, solo la nuestra, de momento, porque este acto hará que el maltrato a niños y animales disminuya.

Cuando dejas de observar el mundo (más que nada porque es difícil hacerlo sin juicio sobre el bien y el mal), les aseguro que lo que te rodea es felicidad y disfrute. Vienen personas a tu vida que te dan lecciones de placer, con un entendimiento por encima de cualquier palabra.

Imaginemos si todos hacemos esto, incluidos los maltratadores.

Recuerden que la creación es siempre un número dos y si yo veo algo, yo soy parte de ese número porque convierto ya al verdugo y a la víctima en un solo concepto, el mal, lo cual sería una parte de la creación.
Yo, quien observo, soy la otra parte.
La realidad es siempre el número dos.

Esta sería la respuesta a su pregunta a que si nuestros actos y conciencia afectan a todos. Es evidente que sí.

Recordemos siempre el número 2 de la creación. Si no quieres que algo exista, deja de darle emoción. Deja de ser el número 2, por lo que no habrá número 1 y por tanto, “eso tan malo” no existirá.

Si yo voy por la calle y veo a alguien en el suelo que acaba de caerse, lo ayudo a levantarse. Pero yo no salgo a la calle o compro el periódico para ver quién está en el suelo y sufrir luego por ello.

Respondiendo a lo que se me pregunta, efectivamente nuestros actos y conciencia son la misma realidad.

Depende de ti la realidad que quieres tener para esta vida física, que es lo mismo que decir, cuánta responsabilidad te crees capaz de asumir.

Gracias y disfrutemos siempre.

Ruth Morales

 

2017-12-08T20:16:57+00:00