Contemplando la búsqueda del dinero

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Contemplando la búsqueda del dinero

 

El dinero fue la palanca del primer paso de mi búsqueda. Afortunadamente lo usé como eso, como una palanca y por tanto, no admití otras causas que me hicieran formularme más preguntas, pues todas estaban dentro de la búsqueda del dinero, de esa sola palanca. Y, como consecuencia de ello, me paré a encontrar.

De ello hablo en el libro que más placer me dio escribir: “Cambio de Realidad. El placer de desaprender”, la segunda parte de la trilogía “Cambio de Realidad”.Si me preguntaran el porqué fue el libro que más placer me proporcionó, la respuesta está en el comentario que me hizo una persona después de haberlo leído:

“Ruth, en este libro ya lo has dicho todo. Quien quiera verlo, que lo vea y quien no, no lo verá nunca por más veces que lo cuentes”.


Estas fueron sus palabras, a las que ni respondí pues ellas sí que decían todo.

Ayer, mientras repasaba una parte de dicho libro, pensé que podría resaltar ciertas páginas del capítulo 12 “El dinero como tu máxima expresión” y hoy las he copiado y pegado para todos los lectores de este blog, incluidas las pistas que siempre escribo al final de cada capítulo.

Aquí las tienes.
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“Fue entonces, esa misma noche, la noche de la inauguración
de la tienda de Patricia, en la que no pudiendo conciliar el sueño, quizá por
esas gotas de más de ginebra, me fui a la cama imaginando que estaba bailando.

El baile es mi pasión y así me quedé dormida,
entre imágenes, música, movimiento y ritmo y el gusto de una velada morbosa,
excitante, bien situada al nivel de las entrañas, como si algo hubiese ocurrido
sin que nada hubiese pasado, bien entrada la noche, madrugada ya. Me había olvidado de
mi principal problema, el dinero.
Me desperté sobre las seis de la mañana,
sobresaltada y llena de gozo. Estaba sentada en la cama y aún estaba medio
dormida. Me pregunté qué me pasaba y el por qué me había despertado tan
bruscamente. Entonces comprendí que acababa de tener una idea, de que esta idea
me había sido dada en estado de sueño y que era lo que yo tenía que llevar a
cabo en mi vida a partir de ya.
Es más, supe con una certeza tal, que yo había nacido
para sacar esa idea adelante. Era una idea de negocio que no solo me haría rica
a mí sino a muchísima gente.»
—¿Cómo estabas tan segura de esto? —me preguntaron
los dos.
—¡Si supieran cómo estaba de segura! —respondí—.
Es difícil para mí transmitirlo. Me sentía en otras frecuencias, en otro
escenario, flotaba, todo era bueno. Vi de repente la vida desde otro ángulo, desde
arriba. Me convertí en otra persona en un instante. No sabía cómo no lo había
visto antes. Fue como estar en un gozo continuo. No podía salir de ahí. La idea
y yo éramos la misma cosa.
—¿Y todo esto lo provocó una idea de negocio?
—Sí. Lo que no he dicho es que esa idea me vino
por la pasión mía del baile. Pero desde ella se me fueron desplegando
otros aspectos que me llevaron a que la idea se convirtiese en un negocio y
aquello fue infinito e imparable. Todo eso me ocurrió en pocas horas, hasta que
amaneció.
—¡Había visto el negocio que aún no existe!
—exclamé casi gritando.
—¿Cómo? —preguntaron ambos al unísono.
—No existe en ningún sitio. Ni siquiera ahora que
estoy contando esto. Pero el caso es que lo que hice fue irme a un futuro
posible y lo traje aquí y ahora como idea de negocio.
—¿No desarrollaste ese negocio? —preguntó Ernesto.
—Es lo que voy a contar ahora —anuncié un poco excitada
por la emoción—. Este fue el comienzo de lo que es Cambio de Realidad aunque en
ese momento yo no sabía cómo percibiría la realidad tiempo más tarde, qué fue
lo que me llevó a comprender tantas cosas y ni siquiera sabía que iba a
escribir mi primer libro, lejos de esa idea de negocio. La idea de negocio como
tal no tiene nada que ver con Cambio de Realidad, ni siquiera tienen un punto
de conexión. Pero el hecho de seguir la pista de dicha idea desde el placer
extremo que me daba hacerlo, me llevó a otro camino y fui entendiendo otra cosa
y eso es lo que quiero contar.
—Por todo lo que has contado, es como si hubieses
tomado varios caminos para llegar aquí, a lo que ahora haces. —apuntó
acertadamente Ernesto, mientras dejaba el cuaderno a un lado, como si solo
estuviera dispuesto a escuchar.
—Se puede interpretar así pero yo lo veo más bien
como que todo fue siempre el mismo viaje y que cada acción o camino tomado no
eran sino una parada en el mismo viaje para que yo pudiera contemplar el
paisaje.
Pistas
Todo
en la vida es un medio para vivir. Por eso no existe el camino. No vamos a
ningún sitio. Siempre estamos aquí.
Solo
existe el concepto de camino para aquellos que vienen con un propósito claro y
definido. Son la minoría.
Son
personajes muy identificados con su papel y por ello, tienen ya un guion
preestablecido que saben a nivel intuitivo, incluso.
Si
intentamos seguir a estos personajes para conseguir lo que ellos consiguieron,
es como querer hacer de indio cuando ni siquiera tu escenario está en las
películas del Oeste.
Te
encontrarás con toda suerte de obstáculos y siempre te preguntarás que por qué
te pasa todo eso cuando estás siguiendo paso a paso lo que hizo el otro.
La
búsqueda del dinero es la última asignatura de la que te tienes que examinar.

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Gracias siempre y disfrutemos.Ruth Morales 

 

2017-12-08T19:51:27+00:00